Testimonios

29May 2019
Testimonio Javier - CTM Dr. Ravenna
KM 38 
Dicen los que han corrido muchas maratones que generalmente cuando corrés tus primeras carreras de 42 km llega un punto, sobre los 35 km aproximadamente, donde te topás con un muro.
¿Qué es el muro? Es ese punto de la carrera donde las piernas ya casi no te responden y la cabeza te dice que pares, que ya no das más, que fue suficiente, que no vas a completar el recorrido… 

A mí el muro me llegó a los 38 km. Calculé mal. Exhausto, iba mirando el recorrido, contando los kilómetros que me faltaban y cuando pensaba que iba a aparecer el cartel que indicaba los 39 km apareció el de 38 km. 

En ese momento pensé en parar. Ya había sido suficiente. Hacía más calor del que esperaba para ese día, la hidratación durante la carrera no había sido buena, la ciudad por la que estaba corriendo era nueva, con terreno desconocido… Excusas para parar y terminar el recorrido caminando las tenía todas. Pero además pensé, ¿quién me va a decir a mí que estos 38 km no son ya un gigantesco logro? ¿Quién que me haya conocido pesando 140kg, va a decirme que lo que hice hasta ahora no es más que suficiente? Que no es necesario correr lo que falta para demostrarme lo mucho que he conseguido hasta ahora. 

Y entonces, cuando ya casi estaba parando, una imagen se me vino a la cabeza. Me vi a mí. Me vi sentado en el sofá de mi casa, comiendo, frente al televisor, pesando 140 kg. Me vi sentado en el sofá contemplando cómo me pasaba la vida por delante. Y entonces pensé. Me quedan todavía 4 km. Tengo que correr esa distancia, para estar 4 km más lejos de lo que no quiero ser. 

Así que tomé aire, levanté la cabeza, levanté los hombros que ya se habían encorvado por el cansancio, puse un pie por delante del otro Y salté el muro… Y llegué. 

Hoy hace un mes que logré acercarme 4 km más a la persona que quiero ser. Una realización personal que me genera sentimientos que me cuesta describir. Pero que, sin dudas, me hacen feliz. 

Y que no podría haber conseguido de ninguna manera si no tuviera a mi lado a Nadia, que me banca la cabeza todos los días, a mis compañeros de camino y de vida en los que se han convertido toda la gente con la que he compartido estos últimos tres años en la Clínica Ravenna y a mi familia y mis amigos que otra vez volvieron a estar conmigo en esta nueva experiencia. 

Todos tenemos una carrera para correr. A todos nos llega el muro en el km 38. Pero la persona que queremos ser está solo 4 km más adelante. Hay que poner un pié delante del otro…
10Abr 2019
Testimonio Andrea - CTM Dr. Ravenna

Dejé 2 carreras bastante avanzadas porque no eran lo mío. La tercera la empecé y dejé más rápido. Siempre pensé que era inconstante, que lo único que había logrado mantener en el tiempo había sido la comedia. Nos auto etiquetamos todo el tiempo: la que no termina nada, la que se aburre rápido, la que no tiene paciencia. Hasta que un día podés con algo. Y podés por segunda vez. Y te das cuenta que parte del crecimiento es entender que quizás eras de una manera pero ya no lo sos más. Que depende del momento y de lo que te pase. Que no somos estáticos, somos dinámicos. Y si, tuve mucha paciencia. Por segunda vez logré estar saludable y bajar las decenas de kilos que me metí en el embarazo. Tuve mi recreo y volví a ser paciente y constante. Yo que pensé que no tenía paciencia. No es lo estético, es lo que esto representa. No es lo que somos, sino como lo aplicamos. Soy estructurada y derecha. A veces me caga ser así, ahora me ayudó.

Well done, 23 kilos menos. Si se quiere, se puede. Es solo cuestión de ovarios. Gracias infinitas @patriciajodara y @marcemuji ❤🙏💪

Se encuentra en mantenimiento desde Marzo 2019.
Ingresó a la clínica pesando 88,2 kilos.
Bajó 30,7 kilos.
Pesa actualmente 57,5 kilos.

14Ene 2019
Testimonio Cristina - CTM Dr. Ravenna

Se encuentra en mantenimiento desde Diciembre 2018.
Ingresó a la clínica pesando 87,0 kilos.
Bajó 27,0 kilos.
Pesa actualmente 60,0 kilos.

14Ene 2019
Testimonio Bea - CTM Dr. Ravenna

Se encuentra en mantenimiento desde Diciembre 2018.
Ingresó a la clínica pesando 99,5 kilos.
Bajó 35,0 kilos.
Pesa actualmente 64,5 kilos.

14Ene 2019
Testimonio Elsa - CTM Dr. Ravenna

Se encuentra en mantenimiento desde Febrero 2018.
Ingresó a la clínica pesando 98,0 kilos.
Bajó 44,0 kilos.
Pesa actualmente 54,0 kilos.

10Oct 2018
Testimonio Vivi - CTM Dr. Ravenna

Se encuentra en mantenimiento desde Octubre 2018.
Ingresó a la clínica pesando 118,0 kilos.
Bajó 36,0 kilos.
Pesa actualmente 82,0 kilos.

11Sep 2018
Testimonio Victor - CTM Dr. Ravenna

Se encuentra en mantenimiento desde Agosto 2018.
Ingresó a la clínica pesando 155,7 kilos.
Bajó 48 kilos.
Pesa actualmente 107,7 kilos.

20Jul 2018
Testimonio Gustavo - CTM Dr. Ravenna

Se encuentra en mantenimiento desde Julio 2018.
Ingresó a la clínica pesando 176,5 kilos.
Bajó 78,1 kilos.
Pesa actualmente 98,4 kilos.

18May 2018

Se encuentra en mantenimiento desde Abril 2018.
Ingresó a la clínica pesando 125,6 kilos.
Bajó 55,6,0 kilos.
Pesa actualmente 70,0 kilos.

 

Hace 14 meses atrás, un 30 de enero, comencé a transitar el camino en CTM. Llegué sin muchas esperanzas en mí misma, empujada por mi madre a que fuera a la clínica porque había visto resultados en otras personas.

 

Tras un período de negación, acepté ir a la consulta y ver de qué se trataba. Cuando vi a Cecilia, mi nutri, y hablamos de bajar 60 Kilos yo decía dentro mío: “¿yo 60 kilos? ¿no sabe lo que es bajar 60 Kilos? Para mí, inimaginable, impensable”.

 

Así que fui con Gabriela y me invitó a que me quedara al primer grupo y ver de qué se trataba. Y acepté, lo hice y fue, hoy puedo decirlo, la mejor decisión que he tomado porque me cambió la vida, encontré un grupo de gente maravillosa que desde el primer día me atrapó con los mismos problemas que los míos, las mismas adicciones y me dejé llevar sin pensar. Sí, sin pensar, no pensaba solo hacía lo que tenía que hacer y me fue gustando, gustando la Alicia que iba apareciendo que se había quedado dormida hacía mucho tiempo con la intoxicación.

 

Y esa es la cuestión dejarse llevar, llevar por el grupo, acompañar y dejar que te acompañen, superar las recaídas y estar ahí atento, atento a lo que va ocurriendo al cambio que vamos transitando. No ha sido fácil, PERO SI MENOS DIFÍCIL DE LO QUE IMAGINABA.

 

Estoy totalmente agradecida a cada uno de los que forman CTM porque de una u otra manera están apoyando, acompañando. Patricia una excelentísima profesional y persona que siempre tiene la palabra para cada uno de nosotros.

 

El grupo más que grupo en ese momento que estamos ahí son como familia: he visto compañeros flaquear, llorar y no solo con nuestras adicciones, con demás problemas y jamás juzgan, están ahí para escuchar. Para mí era un compromiso conmigo misma y con mis compañeros acudir a cada reunión porque me daban la fuerza que en este camino largo que he transitado a veces declinaba.

 

Hoy me siento otra persona, puedo afirmar que soy otra persona y el cambio no ha sido solo físico, ha sido general. Y eso lo logré gracias a mi esfuerzo. Sí, mi esfuerzo, porque no me voy a sacar mérito, pero sobre todo fue gracias al apoyo de mi familia; mi esposo, mi hija, mis padres, mi hermano, mis amigos, que supieron acompañarme en este proceso, pero sobre todo al grupo maravilloso con el que he transitado este camino y que sigo transitando y seguiré transitando.

 

Porque esto es sólo el comienzo, esto quiero que sea un camino sin retorno porque ya pasé por la Alicia de aquel 30 de enero de 2017 y no quiero que vuelva. Ingresé con casi 130 kilos hoy estoy pesando 70 kilos, no quiero ser reiterativa, pero gracias CTM.

 

Probé antes miles de caminos nunca dieron resultado porque me di cuenta que cuando uno tiene que transitar un camino tan largo como el mío no puede hacerlo solo, no es fácil hacerlo solo necesita estar acompañado y eso es lo que encontrás allí.

 

Por eso el Consejo que puedo dar es VAMOS que SE PUEDE. Si pude yo que no confiaba en mí misma claro que se puede. Sólo hay que dejarse llevar y permitir que te lleven y que un tropezón no es caída, si caemos debemos levantarnos y continuar para llegar a nuestra meta. Y recordar que es NO ES FÁCIL, PERO SI MENOS DIFÍCIL DE LO QUE PENSAMOS.

18May 2018

Se encuentra en mantenimiento desde Febrero 2018.
Ingresó a la clínica pesando 140,0 kilos.
Bajó 52,0 kilos.
Pesa actualmente 88,0 kilos.

 

La obesidad es un laberinto al que se entra de espaldas.

Los años vienen con los sucesos a cuestas que nos hacen llegar a estados que nunca imaginamos, enredándonos en la vorágine, o sufriendo una pérdida, o dejándonos llevar por desvíos culturalmente bien vistos. Los caminos que nos traen hasta aquí son muy distintos, pero tenemos en común una relación enfermiza con la comida.

Traemos esa inmensidad en la que nos vamos convirtiendo mientras resistimos llenándonos de debilidad hasta que nos llega el día del derrumbe. Nos mantenemos de pie por una sola razón: estamos buscando en dónde dejarnos caer.

Mi proceso lo cuento todo el tiempo, hablo de él sin decir nada porque el cambio es demasiado evidente. Hoy lo voy a contar así y mañana omitiré un montón de detalles y recordaré otros tantos. Lo que es seguro es que me rehúso a escribir esto dirigiéndome a gente que no viene a la clínica pero tendría que venir. Solo comparto emociones, ideas incompletas y muchas ganas de decir. Todos tenemos alguien a quien queremos sacar de su oscuridad, quizás hoy mis dolores más fuertes tienen que ver con eso, pero esta es mi historia y no quiero condicionarme en esa tarea escabrosa de convencer gente que en definitiva lo que quiere es comer.

Allá por marzo de 2015, después de probar casi todo y desesperado, elegí derrumbarme en los brazos de los que sentí que me iban a sostener. Para lo único que me quedaba valor era para confiar, estaba lleno de miedo, vergüenza, impotencia. Me sentía en deuda con los que me quieren, frustrado por ver mi credibilidad totalmente vacía.

Otro primer día. Este venía con consignas claras, con conceptos entendibles, convincentes. Aparecía el conocimiento, la información, la táctica, el pensamiento al servicio de este plan. Abrazarme al “esto es así y chau” y hacer al pie de la letra lo indicado, encontrando las preguntas correctas con el pasar de los días.

La comida a un costado ponía de frente otras partes de mi vida que me miraban a los ojos. Al poder con la comida iba ganando confianza y pudiendo con otras cosas, poniendo límites al resto de los aspectos que también estaban fuera de lugar, límites que se iban sosteniendo entre sí, generando nuevos escenarios. Me gusta verlo como la magia del trabajo.

Ese laberinto al que se entra de espaldas tiene una salida sola: aquella que podamos crear rompiendo todas las paredes que se pongan en nuestro camino. Cada paso, cada logro, viene acompañado de tanta cosa que hay que ir descubriendo, acomodando, viviendo e incorporando mientras seguimos rompiendo todo lo que hay que romper.

En cada golpe a esas paredes vamos dejando atrás los hilos que sostenían nuestras conductas. Vamos tirando todo aquello que debemos desaprender, esa hojarasca que se va desprendiendo, ese nosotros que va quedando en el camino.

Y con eso pueden quedar atrás parejas, trabajos, familiares y todo aquello que nos pida seguir haciendo el papel que no nos toca en una historia que nunca elegimos. O simplemente podremos necesitar apartarnos un poco, dejar de frecuentar ambientes de alta exposición para concentrar energías por un tiempo y priorizarnos. Por fin, priorizarnos.

Me releo y veo tanta cosa que me río a carcajadas al recordar personas que tienen como primera pregunta cuestiones relativas al chocolatito o lo que sea. Preocupados por si puedo “darme un gusto”.

Y no digo que me río para no llorar porque no puedo contar esto sin llorar, pero tampoco puedo contarlo sin sentirme fuerte. Esa fuerza la consigo amigándome con lo que puedo, estamos en tiempos del “sí se puede” ¿no?, ese discurso dominante que tanta buena prensa tiene. Acá la clave es ir descubriendo lo que se puede, que está lleno de novedades, pero también ir descubriendo lo que no se puede.

No se puede, simplemente no se puede. Concientizarnos de la enfermedad, de su carácter crónico. No puedo con la comida. No importa cuán flaco me veas, la comida es mi droga, la conozco y tengo claro lo que puede generarme.

La necesito para vivir y “ni loco hago locuras”. Pero decido, mientras puedo, el lugar que le quiero dar. Elijo, mientras puedo, la relación que debo tener con la comida. Y elijo algo mucho más importante, mientras puedo: elijo quién quiero ser.

Llegué a pesar 140 kilos. Grasa de la presión, el miedo y la tristeza. En tres meses bajé 27 kilos con libertad de elegir, miedo protector y un entorno adecuado. Los bajé con la tranquilidad que necesitaba e iba logrando, con el apoyo de los compañeros y compañeras que iban compartiendo datos de las otras partes del camino. Cada uno en su solitario camino, completamente acompañados.

En mis espejos veía un señor del que me quería esconder. Hoy veo un muchacho con el que me dan ganas de conversar, un tipo que tiene un GPS nuevo que le dice cómo llegar a donde ir y siente que todos esos lugares son geniales.

Y después de esos tres meses me fui de la clínica, ante las advertencias casi unánimes de mis pares, de mis terapeutas y entendiendo cabalmente lo peligroso de soltarme. Mi caso no es común, seguramente no sea recomendable por la habilidad que tiene el gordo para engañarse a sí mismo y por un montón de razones adicionales, pero tenía tanta convicción y tanta determinación que me animé a seguir parte del camino solo, bajando cerca de 20 kilos más en esa aventura del poder/no poder. Entré a la clínica a bajar lo más que pudiera para después comerme todo pero salí con tanto compromiso y tanto rechazo a la mediocridad que no pude hacer más que seguir las consignas que hoy tengo bastante incorporadas.

Tiempo después vinieron las oscilaciones, la lucha, las ganadas y las perdidas. Subí 10 kilos en el correr del 2017 que me hicieron decidir volver a la clínica en diciembre del año pasado, antes de las fiestas por supuesto (porque hay que estar un poquito dispuesto a joderse para encarar estos procesos). Sin castigarme, pero sin hacerme el gil.

Ahora estoy como se me ve en la foto o quizás mejor. Trato de mantener el diálogo con aquél muchacho que tenía miedo de morirse joven, mirando de reojo a la bestia enjaulada que tengo dentro de mí, viviendo de este cuerpo nuevo que me deja disfrutar tanto de esta nueva historia.

Este cuerpo que sorprendió a mi esposa el día que pudo juntar sus manos al abrazarme y que hoy se deja abrazar más que nunca.

22Ene 2018

Se encuentra en mantenimiento desde 2015.
Ingresó a la clínica pesando 108,0 kilos.
Bajó 30,0 kilos.
Pesa actualmente 78,0 kilos.

03Ene 2018

Se encuentra en mantenimiento desde 2015.
Ingresó a la clínica pesando 108,0 kilos.
Bajó 26,0 kilos.
Pesa actualmente 82,0 kilos.

03Ene 2018

Se encuentra en mantenimiento desde 2015.
Ingresó a la clínica pesando 80,0 kilos.
Bajó 16,0 kilos.
Pesa actualmente 64,0 kilos.

20Nov 2017
Testimonio - César

Se encuentra en mantenimiento desde 2017.
Ingresó a la clínica pesando 113,0 kilos.
Bajó 33,0 kilos.
Pesa actualmente 80,0 kilos.

 

«Buenos días soy César, y conocí al Centro Terapéutico Montevideo en Marzo del 2017.
Fue en aquella época cuando me Di cuenta que algo tenía que hacer con mi vida. Habían una cantidad de señales que me indicaban , quizás mejor dicho me gritaban que necesitaba entre otras cosas bajar de peso.
Ahí fui recibido por estos amigos.
Fue un camino largo pero lindo, intente disfrutarlo en lugar de quemarlo. Me ayudó a conocerme más a mí mismo, a enfrentar mis miedos, mis problemas y poco a poco ir reinventándome, haciendo una suerte de mutación, cambiando hábitos dañinos y suplantándolos por otros buenos. Me dio una ruta sobre la cual podía manejar mi vida, aunque obviamente respetarla dependía de mí.
Esta experiencia hace entender que para que surja la magia en tu vida debes ayudarla, pero fundamentalmente entender que bajar de peso no es un fin…sino un camino. Un camino que debes transitar hasta el último día.
Una de las condiciones es estar más atento a tu vida, a las pequeñas cosas que haces sin Pensar, en automático.  Esto te permite convertirte en un observador de Ti mismo, y es ahí donde te comienzas a conocer e inevitablemente surge esa conversación interior con nosotros mismos.
Esto me significó retomar el camino en búsqueda de mi espiritualidad, camino necesario que debemos recorrer alguna vez en esta existencia.
Ese camino es tan rico que daría para escribir varios libros, te das cuenta que la felicidad depende de ti y surge por una búsqueda interior.
Decirles al final una reflexión.
Cambiar tu vida depende de ti, y eso es cuestión de Acritud, pero con estos amigos…se te hace más fácil el camino.
Entre con 113 kg
Baje 33 kg

Un agradecimiento , abrazo para todos y disfrutemos de esta experiencia.»
César

20Nov 2017
Testimonio - Mario

Se encuentra en mantenimiento desde 2017.
Ingresó a la clínica pesando 180,0 kilos.
Bajó 86,0 kilos.
Pesa actualmente 94,0 kilos.

 

«Cuando llegue a la clínica y me subí a la balanza pase de pensar que no estaba taaaan gordo a darme cuenta que estaba gordisiiiiiiimo, ya que pesaba la friolera de ciento ochenta kilos.
Nunca antes había llegado a pesar tanto, lo máximo que registraba eran ciento cuarenta y cinco kilos y eso había quedado muy atrás en el tiempo.
Sabiendo que solo no podría hacer mi bajada me entregue a lo que me marcaron tanto las doctoras como las sicólogas, coordinadoras de los grupos y esperando que en un lapso de unos dos años podría llegar a un peso más normal.
Corrió el tiempo y para mi sorpresa en mis primeros nueve meses (todo un parto), había logrado alcanzar la meta que yo quería llegar a ciento quince kilos ya que estando por debajo de los ciento veinte que ese era mi objetivo.
Pero se me pedía llegar al peso correcto cosa que yo desconocía debido a que nací gordo y nunca fui “flaco”, ese era de noventa y cinco.
Con la comodidad vino el hacer una bajada más laxa ya que no era un problema serio en mi vida y debo reconocer que no fueron pocos los momentos en que quería dejar todo como estaba, pero yo tenía un compromiso con mi grupo y con el staf de la clínica, por lo tanto debía llegar.
Me costó diez meses más llegar a esos malditos noventa y cinco y hoy que logre llegar, dejaron de ser malditos, a cumplir mi compromiso y ahora cambió mi expectativa en la vida ya que mi peso va a quedar por debajo de los cien kilos.
Han pasado diecinueve meses y he recuperado las ganas de realizar cosas con mi vida, me mejoró el humor y varias cosas más.
Solamente quiero decir gracias a todos y a cada uno y a quien quiera leer esto dense la oportunidad de llegar y probar como se sienten…… después me cuentan.
Si yo pude, todos podemos lograrlo, saludos a todos.»
Mario

31Oct 2017
Testimonio CÉSAR

Se encuentra en mantenimiento desde 2017.
Ingresó a la clínica pesando 95,0 kilos.
Bajó 17,0 kilos.
Pesa actualmente 78,0 kilos.

31Oct 2017
Testimonio LUCÍA

Se encuentra en mantenimiento desde 2016.
Ingresó a la clínica pesando 99,0 kilos.
Bajó 45,0 kilos.
Pesa actualmente 54,0 kilos.

31Oct 2017
Testimonio JUAN CARLOS

Se encuentra en mantenimiento desde 2016.
Ingresó a la clínica pesando 105,0 kilos.
Bajó 25,0 kilos.
Pesa actualmente 80,0 kilos.

 

04Oct 2017

Se encuentra en mantenimiento desde 2016.
Ingresó a la clínica pesando 77,0 kilos.
Bajó 12,0 kilos.
Pesa actualmente 65,0 kilos.

 

«Aprendí con el método Ravenna a conocerme mejor, poner límites y distanciarme de lo que me hace mal.

La diferencia de esta dieta con cualquier otra, son los grupos terapéuticos en mi caso con Andrea y Soledad.»

07Abr 2017

Se encuentra en mantenimiento desde Octubre de 2016.
Ingresó a la clínica pesando 106,4 kilos.
Bajó 35,8 kilos.
Pesa actualmente 70,6 kilos.