18May 2018

CAMBIAR LA CABEZA

El cambio de cabeza no es tener la cabeza de otro, es poder cambiar actitudes y conductas con mi propia cabeza.

Es poder dejar de tener la comida como centro de mi vida o de mis actividades. Es poder conectarme con los logros que me da tener el control de un tema que hace mucho tiempo no tenía.

Es poder elegir de una manera diferente sin sentirme una víctima, salir de la victimización.

Es poder pensar en el movimiento, en la salud, como parte de mi vida.

Es poder despegarme de la inmediatez del impulso a favor de un objetivo trascendente.

Es poder quedarme con las ganas de comer “algo rico”, aun sintiendo que “me lo merezco” o que “me muero si no lo como”.

Es dejar de “vivir a dieta” o “comiendo hasta no poder más”

Es dejar las “despedidas” porque “el lunes empiezo”.

Es levantarme luego de un tropezón o caída porque estos son parte del proceso.

Es poder imaginar un fin de semana, unas vacaciones sin que la comida sea el centro.

Es no volver a intentar llenar los vacíos con comida.

Es aprender a pedir ayuda cuando la necesito, porque entendí que con este tema no puedo solo.

En la elección hay renuncia, pero una renuncia que me abre caminos, posibilidades.

Es animarme, redescubrirme, priorizarme, cuidarme.

Es entender que se trata de un trabajo al que tengo que ponerle atención y cuidado como les pongo a todas las cosas que valoro en la vida.

Te invitamos este fin de semana a pensar juntos en el cambio de TU CABEZA